¿Cómo se adapta la medicina personalizada en cada paciente oncológico?


Data: 7 de Septiembre de 2021
dna-1500076_1920 En los últimos 20 años hemos vivido adelantos espectaculares en cuanto al tratamiento del cáncer. Esto ha sido consecuencia de una mejora en el conocimiento a nivel molecular de los tumores. Un hecho que ha permitido el desarrollo de fármacos dirigidos contra alteraciones concretas o de la inmunoterapia; así, algunos tumores que hasta ahora tenían muy mal pronóstico, ahora se pueden tratar eficazmente incrementando la supervivencia de los pacientes de forma significativa. A pesar de todo, todavía hay muchos pacientes que o bien no se pueden beneficiar de estos tratamientos, o bien desarrollan resistencias a los mismos. No hace tanto que el tratamiento del cáncer dependía a grandes rasgos, del órgano de localización del tumor primario (si el tumor primario se había originado en el pulmón, el colon, en la mama, o en otras localizaciones), de su tamaño o de si se había diseminado a otras partes del cuerpo (metástasis). Pero con los adelantos en técnicas de estudio del genoma (ADN), transcriptoma (ARN) o proteoma (proteínas), los investigadores han aprendido que un mismo tipo tumoral no tiene por qué ser igual entre diferentes pacientes ni responder igual a un mismo tratamiento. Por ejemplo, sabemos que no hay un solo tipo de cáncer de mama y que este, se puede subdividir en diferentes subtipos moleculares de acuerdo con sus características; a la vez, cada uno de los subtipos presenta comportamientos clínicos diferentes y también diferencias moleculares, que permiten en ocasiones hacer tratamientos específicos. El desarrollo de un tumor está relacionado con ciertas alteraciones genéticas (en el ADN) que los hacen diferentes a las células normales. Los genes contienen la información que determina cómo se tiene que comportar una célula; si esta información (secuencia genética) varía (mutación, metilaciones) las células pueden adquirir características nuevas como por ejemplo, volverse inmortales, tener la capacidad de sobrevivir en suspensión (a la sangre) o poder colonizar otros órganos (metástasis). Algunas de estas alteraciones se producen en diferentes tipos de tumores. Por ejemplo, el gen BRAF se encuentra frecuentemente alterado en melanomas pero también en una pequeña proporción de tumores colorrectales. Los investigadores han desarrollado tratamientos que atacan específicamente la forma mutada del gen BRAF. Estos fármacos se pueden utilizar en pacientes de melanoma y de colon (en este caso, combinados con otros) que contienen esta alteración. Por otro lado, algunos pacientes que presentan tumores de mama, páncreas y ovario su portadores de una alteración en los genes BRCA1/2 que, por un lado los hacen más proclives a desarrollar estos tumores y por el otro, a que estos sean más sensibles a los tratamientos con inhibidores de PARP. A menudo los tumores que desarrollan tienen también esta alteración de BRCA1/2. En base a estos conocimientos, se ha desarrollado el concepto de medicina personalizada (en este caso, también se puede denominar oncología personalizada) que consiste en el uso de la información molecular, patológica y clínica del tumor de un individuo por parte del oncólogo, para orientarlo en el diagnóstico y el tratamiento del mismo. También se considera medicina personalizada el desarrollo de fármacos dirigidos contra las alteraciones específicas de los tumores.Imagen 1 La aplicación de la medicina personalizada es muy reciente y ha hecho que los hospitales se hayan tenido que adaptar e implementar nuevas formas de trabajo. Por ejemplo, algunos hospitales han formado comités de biología molecular que son multidisciplinarios (intervienen diferentes profesionales, como oncólogos, biólogos, patólogos, radioterapeutas, etc.) y que evalúan cada caso en función de toda la información disponible para poder dar a cada paciente el tratamiento más adecuado en cada momento. Esto no sería posible sin la existencia de biomarcadores y de aparatos (muchas veces de elevado precio) que nos permiten estudiar más ampliamente posible las características de los tumores. Un biomarcador es una molécula biológica que se encuentra en la sangre, en otros fluidos corporales o en los tejidos y que es un signo de un proceso normal o anormal, o de una afección o enfermedad. En oncología, un biomarcador puede ser un gen alterado en un tumor o la presencia de ADN tumoral en la sangre, entre otros. Utilizamos los biomarcadors en el pronóstico y a veces también para decidir el tratamiento de los pacientes. A veces, no se utiliza un sólo biomarcador sino un conjunto de los mismos. Uno de los primeros ejemplos de medicina personalizada y de uso de un biomarcador lo encontramos en cáncer de mama. El año 1986 Dennis Slamon, oncólogo y hematólogo americano, se dio cuenta que entre un 20 y un 30% de los tumores de mama presentaban grandes cantidades de una proteína de membrana celular que se denomina HER2... Seguir leyendo en el BLOG.
Dra. Eva Martínez-Balibrea Jefa del grupo de investigación en Resistencia, quimioterapia y biomarcadores predictivos del Programa ProCURE. Institut Català d’Oncologia (ICO) y Institut de recerca Germans Trias i Pujol (IGTP).
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